Magret de pato con plátano y cebolla crujiente

magret de pato con platano¡Cómo me gusta poner fruta a los platos salados! Yo diría que como más fruta así que sola, (pero piña en la pizza no, por favor) ¡jej! Y es que es lo de siempre; dulce + salado = leptina loca… Es decir, nuestro sensor de saciedad se altera y por eso no podemos parar de comer, es lo que yo siempre he dado en llamar “efecto palomitesers”, el cual descubrí cuando de adolescente iba al cine y comía palomitas + maltesers combinados… Uno, otro, uno otro, ñam ñom, ñim ñam… ¡locura! Pero es que encima en esta receta de magret de pato entra en juego la grasa, que no es poca, dándole al plato una palatabilidad sublime que rematamos añadiendo el factor definitivo… ¡el crujiente de la cebolla! ¿Sabíais que los productos que tienen la palabra “crujiente” en el envase son los más vendidos? Lee más sobre esto en este post.
Además, cuanto más palatable es un alimento, antes lo elegiremos para comer (esto se debe al “circuito hedónico”) y más se estimula nuestro cerebro (circuito de recompensa). Lee más sobre estos circuitos en este post.

Total, que este magret de pato con plátano es una receta súper fácil, sabrosa, palatable, jugosa, crujiente, bonita y vistosa, de esas por las que en un restaurante te clavarían 20€ o más… (y en realidad el coste por ración es de unos 4€) ¡Ideal para días especiales! Sobretodo acompañada de un buen vinito tinto ^.^ ¿no os parece? Yo la voy a hacer para estas fiestas 😀 La acompaño con patatas bien sazonadas para contrastar, pero podéis poner otra guarnición que se os ocurra.

IMG_20151210_193131Ingredientes:
(Para 2 personas)

  • 1 magret de pato.
  • 2 plátanos.
  • 2 patatas.
  • Cebolla crujiente.
  • Sal marina.
  • Pimienta negra.
  • Ajo en polvo.
  • Romero.

Preparación:

  1. Haz cortes diagonales en ambas direcciones en la parte de la grasa del magret de manera que formen rombos. Procura no llegar a la carne.
  2. Dora el magret en una sartén sin aceite a fuego medio/fuerte (ojooo, pon tapa, ¡salpica mucho!) primero con la grasa hacia abajo y luego al revés. Resérvalo.
  3. Corta las patatas en rodajas de 1 cm de grosor más o menos y colócalas en una bandeja de horno con toda la grasa que ha soltado el magret en la sartén.
  4. Sazónalas cual enamorado sin miedo y con amor con sal marina, pimienta negra, ajo en polvo y romero… ¡Oh! ¡El romero! <3
  5. Hornea 40 minutos a 180º, hasta que estén blanditas y doradas. (Cada horno es un mundo… y el mío es de gas y lo puse a fuego medio, así que os he dicho los grados un poco a ojo).
  6. Una vez hechas las patatas, corta el magret en filetitos y el plátano a rodajas alargadas finitas.
  7. Coloca el magret en un ladito de la fuente de las patatas con las rodajas de plátano entremedio de los filetes. Pon un pelín de sal sobre el magret.
  8. Hornea todo junto 5 minutos a 180º.
  9. Emplátalo y ponle la maravillosa cebollita crujiente por encima.
  10. Vuélvete loquer.

El magret se come bastante crudo, pero si te gusta más hecho puedes hornear un poco más 😉 ¡Espero que os guste primates!

Para los que os lo  estáis preguntando:
Primero, la cebolla crujiente la compré en atavis.co y es espectacular, sólo cebolla, sin ingredientes y apta para celiacos 😉
Segundo, el pato que yo compré es criado en libertad. Lo malo de consumir pato es que los que crían patos lo hacen sobretodo para hacer foie, lo que significa que los sobrealimentan para que tengan un hígado bien graso. Aquí se abren dos temas: salud y maltrato animal.
Empezando por el último, en las granjas industriales embuchan a los patos de una manera tan horrible que ni en tus peores pesadillas podrías imaginarte, no quiero poner imágenes ni nada sobre el tema, si te interesa búscalo.
En la cría tradicional de patos, los embuchan a mano (imitando a las “mamás pato” embuchando a sus crías con el pico) y aseguran que el animal no sufre, lo que hacen es llenarles el “embuche”, es decir, los patos no están comiendo realmente en el momento del embuche, la comida va a una “reserva” (tipo los roedores, que lo tienen en las mejillas). El embuche tradicional hace que el pato siempre tenga comida “a mano” y por eso come de más (parecido a cuando a ti te ponen picoteo y comes por inercia, vaya).

Ahora bien, ¿es sano para el pato comer de más? No creo, no lo es para nadie. ¿Es sano para nosotros comernos sus carnes? No creo que sea algo para cada día… ¿Es sano para nosotros comer foie? Hmmm… Me encanta el foie, pero dudo que sea sano comer un hígado enfermo… Porque el “hígado graso” es una patología, ¿si? ¿O no llegan a ese extremo los patos “felices”?
¡Si alguien sabe más sobre el tema, no dude en comentar! 😉

2 thoughts on “Magret de pato con plátano y cebolla crujiente

  1. ¿Y por eso yo de pequeña mezclé en un mismo plato patatas fritas de bolsa y cereales de esos con miel? XDDDDD Luego no veas el dolor de tripa que me dio y cada vez que veía esos cereales se me revolvía todo xD
    Pues yo sí soy fan de la pizza con piña, es más, era mi favorita la hawaiana jajaja
    Jo, el plato tiene muy buena pinta :____
    Sobre lo de los patos, yo no tengo ni idea. Hace ya bastante que dejé de comer paté que no fuera de olivas solo.

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