Nutrición: ¿Por qué nos pierde lo crujiente?

SnackAl parecer, la comida que más se vende es aquella en la que en el envase o etiqueta dice “crujiente” y es que a los humanos nos pierde todo lo que haga “crunchi crunchi”.
¿Por qué? Según el antropólogo John S Allen esto nos viene ya de toda la vida, y por toda la vida me refiero a desde el principio de los primates. Siempre hemos elegido las frutas y verduras más crujientes, los insectos más crujientes (sí, todos los primates hemos comido mucho insecto, y ya sabéis que en algunas culturas se siguen comiendo, casi siempre frititos o en tempura, para más crujentor) y una vez que empezamos a cocinar, siempre nos ha gustado que la piel de los animales quede crujientita… mmmmm!

El tema es así, disfrutamos la comida con tres sentidos, gusto, olfato y tacto. Cuando recibimos un estímulo constante, nos acostumbramos él y ya no lo percibimos, por ejemplo, cuando te pones los calcetines notas la goma, al cabo de un rato ya no, cuando oyes un sonido regular y constante dejas de oírlo y cuando comes algo de un solo sabor (dulce, por ejemplo) y textura regular, al cabo de un rato ya no prestamos tanta atención y perdemos interés. Con la comida crujiente, además de incrementar la intensidad de la experiencia con la textura, añadimos sonido a ese espectáculo sensorial y al parecer nos encanta ese sonido dentro de nuestras cabecitas.
Así que el sonido aumenta muchísimo el placer de comer y hace que no nos cansemos de un mismo sabor, por eso hay baldes de palomitas tamaño XXL en los cines (aun así, a mí siempre me ha encantado combinar las palomitas con chuches… ¡Jujujuj!).

Cuando estamos frustrados, aburridos profundamente, deprimidos, enfadados, etc. elegimos siempre lo más crujiente que tenemos a mano para darnos el atracón (con excepción de los típicos atracones de helado llorando a lágrima viva, sí, pero si el helado tiene tropezones de nueces de macadamia caramelizadas, de chocolate o de cookies… mejor, ¿verdad?).

Por otro lado, hay que decir que casi todo lo crujiente son snacks que tienen otros factores que nos vuelven locos: sal, azúcar y grasa. Este es otro “truco” para vender más. La grasa por si sola nos encanta, nos hace segregar endorfinas, pero es que si encima añades azúcar y sal ya no vamos a poder parar de comer. Resulta que la hormona encargada de avisar al cerebro de que estamos saciados se vuelve loca si comes algo dulce y salado a la vez, por eso no podemos parar de comer y por eso siempre “nos cabe el postre”, porque después de una comida salada una dulce es como que “resetea” el apetito.

verdura deshidratadaSi tenéis antojazos de crujenteces varias y no queréis pecar, hay varias opciones sanas:
Zanahorias, apio, pepino, uvas, verduras deshidratadas (como las de la foto, están de muerte), frutas deshidratadas, frutos secos… Estos dos últimos con moderación si quieres perder peso 😉
Pero bueno, como siempre digo, si vuestra dieta es sana y paleo en un 85%, podéis compraros una bolsa de patatas y darle con todo… pero probad las Lays Al Horno ¡Están más ricas (y crujientes) que las fritas!

¡Hasta mañana cavernícolas!

18 thoughts on “Nutrición: ¿Por qué nos pierde lo crujiente?

  1. ¡Qué interesante! Me encantan estos datos tan curiosos y me has dado una buena alegría “dándonos permiso” para comer patatas fritas. ¡Con lo que me gustan! Jejejejeje 😉

  2. Como siempre, muy interesante! Había escuchado hace tiempo que a los perros les gusta también lo crujiente porque emula el “crack” de cuando se rompe un hueso al devorar un animal y eso es algo que llevan impreso en su ADN desde hace miles de años.
    Gracias por compartirlo 🙂

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